Bloc de Joan Mayans Articles, reflexions i opinions sobre la societat del coneixement imaginada des de i per als Països Catalans
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July 18th, 2009Antropologia/-es, CiberSocietat, En_Español, Observatori de la CiberSocietat, autors/idees, web 2.0Second Life es un fenómeno aparentemente en caída, pero ha sido -¿y sigue siendo?- uno de los mayores protagonistas de la Internet de los últimos años. En este breve artículo se reflexiona sobre algunas de sus singularidades y se proponen las raíces emocionales y experienciales como base de su éxito, más allá de sus efectivas campañas de márketing. El texto sirvió de prólogo al libro Second Life. Invéntense una vida digital y conviva con ella (Alfaomega, 2008).
“Para proyectar una [evasión], lo primero es saber qué excluir”
Italo Calvino, Tiempo Cero, p. 172Interrogantes iniciales
¿Quién no ha fantaseado más de una vez con llevar otra vida? ¿Quién no ha imaginado una evasión de su vida cotidiana y en disfrutar de una segunda oportunidad? ¿Quién no ha soñado en tener un nuevo comienzo, para hacer las cosas de otra manera? Esta premisa, tan sencilla y común, es uno de los argumentos más potentes y sugerentes de Second Life, uno de los grandes protagonistas de la Internet contemporánea y una de las joyas de la corona de la llamada web 2.0. Sin embargo, ¿hasta qué punto es posible vivir una segunda vida en Internet? ¿Cuánto hay de cierto y cuánto de márketing en una promesa como ésa? ¿En qué medida podemos considerar que la navegación y la interacción en un entorno gráfico sintético en tres dimensiones y compartido simultáneamente por miles de personas, es algo a lo que podríamos llamar vida?
Probablemente, la respuesta a estas preguntas se sitúa en el terreno de lo opinable, de lo subjetivo. Según datos de febrero de 2008, Linden Labs, la propia empresa propietaria de Second Life hablaba de más de doce millones y medio de cuentas de usuario, de más medio millón de usuarios activos durante ese mes y de registros que se acercan a los 40.000 usuarios simultáneos de media en cualquier momento del día, de modo que los números avalan un fenómeno de dimensiones auténticamente masivas. Algunos usuarios abandonan Second Life a la semana de haberlo instalado y de haber puesto en marcha su cuenta, sin tiempo apenas de haber configurado su aspecto ni terminado el recorrido introductorio. Otros llevan meses inmersos y entusiasmados. Y aún otros han entendido esta nueva terra incognita virtual como un espacio de oportunidades promocionales y comerciales especialmente fértil y han instalado allí sus dependencias, en un acto que algunos consideran visionario y otros precipitado.
Por ello, y dado que la respuesta a estas preguntas depende enormemente de la experiencia que cada usuario tiene –o aspira a tener- en/con Second Life, en estas páginas se ha querido ofrecer una guía práctica, que sirva a cada potencial habitante para recorrer su propio camino, con toda la información básica sobre cómo adentrarse en este mundo sintético.
Referentes
Antes de ello, sin embargo, cabe preguntarse cuáles son las claves de la popularidad de Second Life. Tal y como se expone en las páginas iniciales de este libro (1), Second Life se ubica dentro de una línea evolutiva de otros espacios sintéticos de similares características. Habitat o ActiveWorlds –con su variante hispanoparlante, MundoHispano- son dos de sus más conocidos antepasados. ActiveWorlds, de hecho, es la plasmación deliberada del modelo ideal de Metaverso imaginado por Neal Stephenson en su novela de 1992, Snow Crash. No obstante, el árbol genealógico de Second Life tiene otros referentes que han gozado de una mayor popularidad en la aún corta historia de Internet.
Así, Second Life bebe directamente de los entornos multi-usuario, interactivos y que permitían ser creados colaborativamente que fueron los MOOs, una variante orientada a objetos de los llamados MUDs (Multi-User Dungeon o Multi-User Dimension, según gustos). La literatura periodística y científica sobre los MUDs y los MOOs es extensísima y ha constituido, probablemente, uno de los fenómenos más estudiados por las ciencias sociales en el terreno de lo cibersocial. Baste notar que en la entrada a LambdaMOO, el más célebre de los MOOs, se colgó un aviso especial para periodistas y etnógrafos, advirtiéndoles sobre el uso ético de la información que allí obtuvieran.
Aquellos entornos eran textuales. Toda la interacción se producía mediante texto. Second Life, en cambio, entra por la vista. La espectacularidad de sus gráficos, de sus escenarios y de sus protagonistas, es un elemento crucial para entender su éxito. A ello contribuyen unos anchos de banda crecientes y una optimización técnica que permite que la experiencia de Second Life sea mucho más eficaz e inmersiva que en anteriores experiencias de entornos multiusuario tridimensionales.
Eco mediático
Sin embargo, estas características técnicas no son suficientes para explicar la popularidad de Second Life. Más importante que todo lo anterior es su inusitada y fantástica cobertura mediática. Semejante interés de los medios de comunicación, provocó un efecto de bola de nieve que retroalimentó el fenómeno. Embajadas, agencias de prensa, universidades, medios de comunicación, partidos políticos, ONGs y empresas de todo tipo de pelaje han comprado espacio para abrir su delegación en Second Life, llamados por esa creciente popularidad que ellos mismos han contribuido a alimentar y magnificar.
No obstante, el elemento gráfico tiene otro efecto interesante: Internet no suele quedar bien en las fotos. Los medios de comunicación suelen tener dificultades para ilustrar gráficamente o audiovisualmente las noticias sobre Internet. Comparativamente, Second Life es muy fotogénico. Posiblemente esa sea una de las razones que se hallan en el origen de su popularidad mediática.
Pero, ¿es todo marketing? ¿es todo eco mediático que se retroalimenta? Muy a menudo se han destacado las experiencias comerciales y promocionales en Second Life, su uso político y su aprovechamiento corporativo. Se ha hablado de la economía de Second Life y de los profesionales que ejercen allí. Sin embargo, ¿cómo es la interacción social en Second Life? ¿Qué hay de los miles de usuarios que lo habitan cada día y que no tienen un especial interés en sacarle un rédito económico o promocional? En este libro se encontrarán las claves para que cualquier persona pueda llegar a sus propias conclusiones.
¿Un terreno para la utopía?
Internet ha sido imaginada en algunas ocasiones un espacio donde sería posible crear nuevos entornos que superaran las miserias de la vida “real”. Parecía que la economía, la política o incluso las relaciones personales, al digitalizarse, hubiesen de ser substancialmente diferentes y mejores. Second Life es quizá la mejor encarnación de esa visión inocente y apologética de Internet. Una nueva oportunidad. Un nuevo mundo. Una segunda vida. Una utopía. Oscar Wilde escribió en una ocasión que “el progreso no es más que la realización de las utopías” y si la tecnología es progreso y Second Life era una nueva encarnación de la tierra prometida, no cabe duda de que, potencialmente, estamos ante una de las materializaciones más sorprendentes que se hayan realizado y puesto en práctica jamás del modelo ideal de una Utopía.
Posiblemente la idea de “utopía” sea una de las más fértiles, dúctiles y provocadoras de la historia del pensamiento occidental. Simplificando burdamente un argumento de Zygmunt Bauman, hay dos modelos de utopías. En primer lugar está la utopía de la época moderna, la original surgida a partir del texto de Thomas More y continuada en las obras visionarias de los socialistas utópicos. Muestra la idea clásica de una sociedad mejor, que debía servir como incentivo, como modelo, para los movimientos sociales. En segundo lugar, está la utopía de la época contemporánea, que en lugar de imaginar una meta para el futuro lo que hace es plantear un mundo alternativo, una evasión, una vía de escape del mundo actual. Hay una diferencia fundamental en los dos planteamientos y es una diferencia que puede aplicarse a las lecturas que hagamos y experiencias que tengamos en Second Life. Escribe Bauman que:
“Una utopía es ante todo una imagen de otro universo, diferente del que se conoce por experiencia directa o por haber oído hablar de él. La utopía, además, prefigura un universo enteramente creado por la sabiduría y la devoción humana” (Z. Bauman, Tiempos Líquidos, p. 138)
La definición sería perfectamente válida para Second Life. La imagen de otro universo, alternativo, y completamente sintético, generado por la sabiduría –y la tecnología- humana. La cuestión, sin embargo, es qué tipo de utopía puede representar Second Life. Por un lado, podría evolucionar y convertirse en un espacio para la creación de nuevos modelos y vínculos sociales, un entorno que se hibridará con el resto de los espacios sociales y ofrecerá nuevas posibilidades al conjunto de la sociedad. Por otro lado, puede convertirse en una simple evasión de la realidad material cotidiana, un entorno envolvente en el que olvidar un poco la primera vida, mientras se sorben pequeñas dosis liofilizadas de una segunda vida mediada por ordenador.
También es posible que en la era de la información y en la llamada sociedad del conocimiento, las nuevas utopías de textura digital no sean ni lo uno ni lo otro, sino un simulacro postmoderno y postcontemporáneo, que ni plantea un mundo mejor ni un mundo al que evadirse porque, en realidad, las utopías digitales se hayan reciclado y convertido en partes intrínsecas de la misma realidad de la que pretendían partir o escapar los modelos anteriores de utopía. Es posible que Second Life aporte un poco de todas y cada una de estas ideas de utopía. Que encarne una idea de un futuro mejor organizado, que constituya una vía de escape de la cotidianidad y que, también, sea una sofisticada hiperrealidad, un simulacro de la vida misma, pero privatizada y controlable, más al estilo de Matrix que de los mundos distópicos de Huxley, Orwell o Bradbury.
La mirada del usuario
La clave estará en la perspectiva y las expectativas que deposite el usuario en Second Life. Porque, desde el punto de vista de la experiencia del usuario, una vez superadas las primeras barreras y obstáculos de configuración y aprendizaje, Second Life es algo más que un fenómeno de marketing o un producto del buzz mediático. Miles de personas lo experimentan cada día y, como rezaría el aforismo publicitario, no pueden estar equivocados.
Los mimbres interaccionales de Second Life no son muy distintos a los de sus parientes más o menos cercanos y sólo-texto. En el capítulo 1 podremos leer que “los mundos virtuales representan una compleja amplificación de la imaginación digital”. Más que imaginación, nos adentramos en el terreno de la interacción, de la proyección y de la actuación. Actuación, en el sentido más teatral y performativo de la palabra, ya que no estamos ante un espacio donde la realidad sea simplemente imaginada.
Se trata de una realidad real, materializada en una dimensión no-material, practicada y creada por la práctica, al modo de los espacios practicados definidos por Michel de Certeau. Certau decía que el espacio, la realidad, “ocurre como el efecto producido por las operaciones que lo orientan, lo sitúan, lo temporalizan y lo hacen funcionar” y que, “es como la palabra cuando es pronunciada”. Lo que esto significa es muy sencillo: son los usuarios de Second Life quienes aportan el ingrediente X. Son ellos quienes lo transforman de un entorno tridimensional sintético orientado a objetos en un espacio social. Consecuentemente, dejan de ser meros usuarios para convertirse en habitantes, pobladores, ciudadanos de Second Life.
El estremecimiento
Sea como sea, esto sigue sin explicar las razones por las cuáles Second Life funciona, convence y es una realidad social válida para esas miles de personas que lo habitan y practican a diario. Antes de terminar estas páginas introductorias, quiero apuntar una más. Second Life tiene la capacidad de estremecernos. Otra frase sencilla, pero con un profundo calado emocional y experimental. Resulta difícil explicarle a alguien que no utiliza habitualmente los espacios de interacción cibersocial la naturaleza de esa sensación. Sin una cierta inmersión en un entorno cibersocial como un chat, un MUD, un MOO o un espacio como Second Life resulta complicado transmitir la vitalidad y la autenticidad de la interacción mal-llamada virtual.
La proyección de la propia identidad a través de un pseudónimo que se convierte en personaje y luego en alter-ego, la intensa involucración e identificación que se produce entre el ego-tecleante y el ego-sintético proyectado y practicado en el ciberespacio es, desde mi punto de vista, la razón última y fundamental del éxito de los espacios públicos (aunque sean de titularidad privada) virtuales. Second Life es sólo una muesca más, seguramente la más sofisticada y la más mediáticamente célebre hasta la fecha, de estos espacios públicos virtuales. Pero como habían conseguido sus predecesores, en Second Life sus habitantes se estremecen en sus interacciones con los demás. Se estremecen, se emocionan, se ofenden, se ilusionan, se alteran, se enervan, se enamoran, se avergüenzan, se agreden y un sinfín de otras acciones y sensaciones auténticas que se experimentan en este espacio.
Erving Goffman escribió en 1967 una definición del self, de la personalidad del ser humano occidental en sociedad, que se hace especialmente interesante a la luz de estos nuevos espacios para la sociabilidad como son los entornos virtuales. Decía Goffman que el self, la persona, es “una especie de jugador inmerso en un juego ritual que tiene que hacer frente, honrosamente o no, diplomáticamente o no, a las contingencias de cada situación”. La visión del intercambio social como un juego de rol, que tan agudamente observó y describió Goffman es muy pertinente para comprender la seriedad, la autenticidad y la complejidad de la interacción social que se da en un entorno como Second Life. Del mismo modo que Goffman, al comparar la vida social cotidiana con un juego, consiguió conferirle al tema una importancia que hasta entonces no tuvo, considerar que Second Life es sólo un juego o un pasatiempo sería también despreciarlo y errar el juicio.
Así pues, Second Life es una experiencia altamente significativa para sus usuarios, que en su interacción cibersocial, llegan a estremecerse. Utopía, distopía o simulacro, se trata de un espacio de posibilidad original, distinto y enriquecedor, que merece nuestra atención. Esperamos que estas páginas sean una buena herramienta para que aquellos curiosos con sed de utopía, del tipo que sea, puedan sacarle el máximo partido y puedan elaborar ellos mismos, sus propias conclusiones sobre este mundo sintético tan atractivo y singular.
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Este artículo fue originalmente concebido como prólogo al libro de Arturo Caro y Octavio Islas, "Second Life. Invéntese una vida digital y conviva con ella", publicado por la editorial Alfaomega en 2008. Existen varias referencias concretas a esta publicación, aunque el presente artículo y sus argumentos son independientes del resto. También está publicado digitalmente dentro del Archivo del Observatorio para la CiberSociedad.
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September 24th, 2008Antropologia/-es, En_Español, entrevistes, web 2.0La proximitat semàntica entre observar i vigilar m’ha produït algunes sorpreses. Haver estat el cap visible de l’Observatori per a la CiberSocietat durant molts anys fa que la faceta observadora hagi estat una constant en les meves passes. No obstant, difícilment he considerat que estigués “vigilant” res. Fa algun temps, em va sobtar que l’Amaia Arribas encapçalés una entrevista que vam fer a Mèxic com a “El vigilante de la cibersociedad“. Ara fa un parell de mesos, la María Ovelar va fer servir la figura de “vigilantes del ciberespacio” en un article de la revista MAN on ens cita al Roberto Balaguer i a mi.
Suposo que estic -encara- massa imbuït de l’esprit etnogràfic com per ser conscient d’aquesta proximitat semàntica, i deu ser per això que em sobta. L’antropologia porta més d’un segle observant (als altres llunyans, als veïns, a ella mateixa…) i oblidant gairebé sempre aquest matís, que traeix alguns dels seus principis més benintencionats. No sé si té cap punt de forçada paradoxa que això apareixi precisament una revista com MAN, que reedita un dels títols més clàssics i venerables de les revistes d’antropologi, però amb un contingut clarament diferent…Sigui com sigui, aprofito aquesta excusa i que avui tinc festa i el món al meu voltant no en té per electroxocar aquest bloc, que tinc fa massa temps abandonat. Ha estat un estiu llarg i enriquidor, seguit d’un setembre laboralment molt intens. Mentre espero que tornin els espais disponibles per anar escrivint alguna cosa pròpia, deixo aquí un fragment de l’article en qüestió, “Internet 3.0: ¿La Red se vuelve inteligente?“, on s’utilitzen alguns dels inputs que vaig passar a la periodista.
Los vigilantes del ciberespacio
Pocos ven las cosas tan claras como Joan Mayans. Este antropólogo de 33 años preside el Observatorio de la Cibersociedad, un espacio independiente dedicado al estudio y a la publicación de temas relacionados con Internet. “Nació en el año 2000 y sus objetivos son debatir, crear proyectos y analizar la relación sociedad- tecnología. En el Observatorio, nos interesan los temas sociales, no la tecnología”, cuenta desde Arenys de Munt, en el Maresme catalán, donde vive y trabaja [sic]. El autor de Género Chat fundó este escenario virtual mientras realizaba su tesis doctoral. “No encontraba con quien intercambiar ideas sobre mi proyecto. Así que abrí la web como lugar de encuentro”.
Hoy el proyecto cuenta con 12.000 miembros y la página (www.cibersociedad.net) está cuajada de artículos de opinión, ensayos y estadísticas sobre la Red. Además, cuenta con un centro físico, el CitiLab de Cornellà. Un saber digital en el que Mayans se basa para aventurar: “Dicen que en unos años Internet será accesible desde una multitud de dispositivos. Hemos pasado de los ordenadores a los portátiles de sobremesa, a los teléfonos móviles, a los televisores, las consolas… En poco tiempo la Red se independizará del soporte técnico. Algún día nosotros estaremos conectados a Internet, o lo estarán algunos dispositivos que llevaremos incorporados en nuestro cuerpo”. Un escenario muy cercano a las novelas de ciencia ficción de Philip K. Dick. Un futuro de lo más inquietante y útil: “El futuro es la web semántica, lo que algunos llaman la web 3.0. Es decir, una web capaz de entendernos. La web 3.0 en teoría podrá entender nuestros deseos y adelantarse a ellos, ofreciéndonos cosas que nosotros estamos buscando”. Al parecer, la Web 3.0 también entiende de gustos. ¿Está España preparada para un reto de este calibre? “La situación española no es de color de rosa. Las políticas de apoyo económicas llegaron tarde. Queda mucho camino por recorrer”. Para que España no pierda el tren, Mayans recomienda: “No ir a remolque y crear un modelo diferente y propio de la Red”. Su compañero, el psicólogo uruguayo Roberto Balaguer, añade: “España debe transformarse en líder de los hispanoparlantes del mundo –450 millones y creciendo–, tarea en la que ha fallado hasta el momento. Para eso debería desarrollar una industria audiovisual similar a la industria literaria”.
Publicat al número de Juliol de 2008 de l’edició espanyola de MAN.
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November 6th, 2007En_Español, web 2.0Hace algunas semanas, dos noticias aparentemente desconectadas me llamaron la atención. Por un lado, se publicaba en varios medios que la esperanza de vida en el Estado Español había superado, por primera vez en la historia, los ochenta años de media, en la línea de envejecimiento demogràfico común para prácticamente todos los países llamados desarrollados .
Por otro lado, se sucedieron las noticias, entrevistas y reportajes que cubrieron un hecho singular: la nominación como finalista y el posterior triunfo del blog “A mis 95” en los Premios BOBs (Best of Blogs) 1. Los premios BOBs se presentan a veces como los “óscar” de los weblogs y lo otorga la cadena de televisión alemana Deustche Welle . El blog “A mis 95” fue terminó consiguiendo el galardón al mejor blog de la categoría de blogs en lengua española, por delante de blogs de mucho mayor impacto y trayectoria 2. ¿La clave? “A mis 95” es el blog de María Amelia, una gallega que vive en la localidad de Muxia, a quien hace casi un año su nieto decidió que el mejor regalo para su 95 cumpleaños era un weblog. Desde entonces María Amelia se ha hecho una bloguera asidua, que disfruta explicando su particular visión del mundo, sus opiniones y su día a día, convirtiéndose en toda una celebridad digital.
El envejecimiento de la población española o europea es un hecho innegable y para el que difícilmente pueden encontrarse paliativos. Más allá de poner en marcha medidas que fomenten la natalidad o de eventuales alteraciones de las leyes de inmigración, lo cierto es que el envejecimiento demográfico es un hecho y una consecuencia lógica –y deseable- del proceso continuado de mejora de las condiciones de vida de nuestro entorno. Lo que ocurre es que, como sociedad, tenemos serias dificultades para gestionar esta tendencia poblacional. Por un lado, es difícil compensar los efectos tributarios de una modificación tan marcada de la pirámide poblacional. Por otro –y esto es lo que me interesa en este breve artículo- en nuestro contexto occidentalizante y cada vez más hegemónicamente urbano, nos cuesta encontrar espacios donde los ciudadanos senior puedan jugar un rol relevante en el conjunto de la sociedad.
A menudo se destaca que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta nuestra tercera edad es su progresiva invisibilidad en la dimensión pública. Idealmente, una persona que llega a los 65 años debería poder asumir un alto grado de proyectos y acciones de carácter social o público. Estas personas, una vez jubiladas y liberadas de la mayor parte de sus obligaciones y responsabilidades como trabajadores o como progenitores, pero aún mayoritariamente en plena madurez intelectual, estarían en condiciones de asumir un importante protagonismo público. Y sin embargo, nuestros modelos culturales y sociales tienden a apartarlos, a ocultarlos y a prescindir de ellas.
El ejemplo de la ya famosa y multimediática María Amelia es interesante, pero no por anecdótico, sino por modélico. Internet y las TIC se asocian con demasiada frecuencia a la juventud o al mundo del negocio, pero esto no necesariamente debe ser así ni está prescrito. Internet, como hemos tenido ocasión ya de aprender, es un entorno plural, polifacético y tremendamente dúctil para cualquier idea, colectivo o iniciativa. Tan importante, estratégicamente, para una sociedad, es preparar a los jóvenes para que usen –y aprovechen- las nuevas tecnologías, como fomentar su uso entre personas mayores, que corren aún un riesgo mayor de quedarse al otro lado de la llamada brecha digital .
El ejemplo de María Amelia nos demuestra que la aproximación de la tercera edad a Internet debe hacerse teniendo en cuenta sus propias motivaciones. Que la pedagogía a utilizar deberá ser diferente y específica, y no la que se utiliza para otros grupos. Y que de lo que se trata no es de enseñarles a utilizar una máquina, sino de enseñarles cuántas cosas interesantes pueden hacerse con ellas. En una sociedad como la nuestra, con déficit de servicios y espacios públicos orientados al colectivo –creciente- de la tercera edad, Internet puede ofrecernos un espacio de acción enriquecedor, de vertebración intergeneracional, y puede ayudar a visibilizarles y prestigiarles públicamente. Con ello, la sociedad en pleno saldría ganando. Incluso los que no pretendan llegar a viejos.
Notas1http://www.thebobs.com/ 2http://amis95.blogspot.com/
La versión en español de este artículo ha sido preparada en enero de 2007 para su publicación en la revista electrónica Razón y Palabra, para su número 60. El post original, en catalán, es “Majors digitals” y fue publicado originalmente en el Diario de Ibiza. -
June 21st, 2007Antropologia/-es, En_Español, Universitats, infants-joves, web 2.0A partir de una conversación de hace algunos meses con Alejandro Piscitelli, en el marco de la 8ª Reunión de la Media Ecology Association que se celebró en el TEC de Monterrey del Campus del Estado de México, se nos ocurría un símil interesante que, de alguna manera, ilustra la transformación que afecta –o afectará progresivamente- a la figura del profesor a todos los niveles educativos. Y especialmente a los profesores universitarios.
Algunas semanas después de aquella conversación, repasaba una entrevista que publicamos en la Global University Network for Innovation (GUNI) con Marco Antonio R. Dias, uno de los asesores y representantes de la Universidad de las Naciones Unidas y anteriormente muy involucrado en la división de Educación Superior de la UNESCO. Decía Marco Antonio Dias, en referencia a la evolución del rol y de las funciones de los profesores universitarios:
Es evidente que con la evolución de las nuevas tecnologías (…) muchas cosas han cambiado y van a cambiar. Por ejemplo, está el caso de Internet y su uso en la organización de la vida académica. Actualmente los profesores ya no son los depositarios exclusivos del conocimiento, porque hay estudiantes que tienen una posibilidad de acceso a éste tan o más grande al tener más tiempo y saben manejar mejor las tecnologías. (…) A partir de aquí, la función de los profesores debe ser distinta. En primer lugar, deben tener un conocimiento base de la disciplina, pero sabiendo dónde ir y cómo orientar. Por tanto, y en segundo lugar, tienen que ser más orientadores que proveedores de conocimientos.
Con Piscitelli coincidíamos en que el papel del profesor (universitario) como guardían del acceso al conocimiento toca a su fin. Venimos de un modelo donde la figura del docente poseía los códigos de acceso, el conocimiento especializado, que le permitía acceder a un tipo de contenidos que después transmitía, dosificándolos poco a poco, con cuidado y atención a sus alumnos. El profesor era el encargado de des-cubrir, para los alumnos, una información y un conocimiento que los alumnos no sabían cómo encontrar ni cómo interpretar. Es cierto que había bibliotecas y libros en muchos lugares, pero el camino para acceder al conocimiento era mayoritariamente a través de la figura mediadora y posibilitadora del profesor. El libro siempre ha sido un interfaz de acceso al conocimiento sólo para iniciados, poco atractivo, usable e interactivo, en comparación con otras formas más contemporáneas de acceso a la información.
En cambio, en la actualidad, esta hegemonía –al menos en la práctica- en el acceso a las fuentes del conocimiento se ha venido abajo. El alumno tiene una mayor facilidad para llegar a la información en muchos formatos que no son necesariamente el del libro. De hecho, es frecuente que el alumno tenga un conocimiento mayor y más eficaz que sus profesores para decodificar e interpretar los nuevos interfaces de acceso al conocimiento. Hablo, fundamentalmente, y como es evidente, de Internet. Y esto supone una auténtica revolución en los esquemas formativos que han regido la lógica y el funcionamiento de los procesos de aprendizaje formal.
Aquellos días en el TEC de México, una profesora me preguntaba qué hacer con los alumnos que le entregaban trabajos basados y copiados casi exclusivamente de la Wikipedia. Es una pregunta cada vez más frecuente que enlaza directamente con lo que estaba planteando hasta aquí: ¿qué hacer con los alumnos que acceden directamente a unas fuentes de conocimiento que compiten con la figura –tradicional- del profesor?
Sin embargo, no es una pregunta realmente nueva. Yo mismo recuerdo perfectamente haber hecho un trabajo escolar sobre la vida y milagros de Goya copiando el 90% del contenido de la enciclopedia “juvenil” que los mismos profesores recomendaban a nuestros padres que compráramos. Recuerdo el proceso de mecanografiado, lento, precario e impreciso, de cada palabra. El abuso de la tinta blanca de borrar los tachones. El laborioso proceso de trascripción, de dudosa utilidad para mi aprendizaje real, pero ciertamente costoso. No existía ningún problema, por aquel entonces, en copiar un trabajo de la enciclopedia. Pero en cambio, ahora sí lo hay en copiarlo de la Wikipedia. ¿Qué es lo que se valora realmente? ¿La habilidad de mecanografiar por encima de usar el “CTRL+C + CTRL+V” (copiar y pegar)? Más allá de una concepción masoquista de la educación, donde el alumno debe esforzarse más (da igual en qué), no creo que haya ningún valor pedagógico intrínsecamente más deseable en la práctica de escribir a máquina que en el de copiar-y-pegar un texto. No debemos confundir el culto a los libros con el culto al conocimiento, que es lo que realmente deben cultivar e incentivar los sistemas educativos y los docentes.
Supongo que el origen de la preocupación de los profesores se debe realmente al hecho de haber perdido la hegemonía en el acceso al conocimiento respecto a sus alumnos. Y lo que es aún más relevante: la capacidad para discernir y juzgar el valor, el mérito y la relevancia de aquello que les presentan en sus trabajos académicos. Se está diversificando y democratizando el acceso a la información y eso amenaza uno de los pilares en qué se sustentaba la relación profesor-alumno. Y esto es más inquietante aún si nos fijamos en que se trata de un proceso que apenas está empezando.
Ahora, en el mejor de los casos, el profesor se ve obligado a compartir sus fuentes de información con sus alumnos. En el peor de ellos, sus fuentes son diferentes o incluso desconoce cómo funcionan las que manejan sus alumnos. Con el agravante de qué, además, como interfaces de gestión del conocimiento, los libros –en tanto que referente preponderante del almacenamiento de conocimiento pre-revolución-digital- son extraordinariamente más limitados que un portal o un buscador web.
Así pues, ¿de qué manera se ve alterado el rol del profesor? El profesor ya no es un des-cubridor del conocimiento, sino que debe convertirse en uno de sus intérpretes. El más importante de todos, posiblemente. De manera que es urgente que el profesor recupere su ascendente en la gestión del conocimiento dentro del aula. Esto no lo conseguirá aportando un volumen mayor de información, sino dándole a ésta un criterio, aproximándolo y haciéndolo pertinente para sus alumnos, acercándolo a sus propias vidas, a sus entornos y a sus contextos vitales.
Para conseguirlo, necesitará indefectiblemente dominar las nuevas herramientas de gestión de la información y el conocimiento. Tan bien o mejor incluso que sus alumnos. Tan bien o mejor incluso de lo que conocía y dominaba el conocimiento cuando éste se almacenaba y consumía mayoritariamente en libros. Y es urgente que lo haga no sólo para poder seguir llevando a cabo su función docente, sino que, además, ante el alud de información disponible que ofrecen las TIC, el criterio, la orientación entre tanta información son más necesarios que nunca.
En este sentido, se hace necesario que el profesor aprenda y ponga en práctica las TIC, de forma tan experta como le sea posible. No hacerlo es una manera de minar su personalidad, su rol y su autoridad dentro del aula. Una autoridad que ya puede basarse en el volumen de información aportable, sino en la forma de interconectarlo, de interpretarlo, de hacerlo relevante. Es decir, debe practicar la inteligencia, inter-leyendo entre textos, hipertextos y todo tipo de soportes. Su autoridad se sustentará en el criterio y, en última instancia, en la superioridad ética y moral que deberá ponerse en práctica y enseñarse dentro del aula. Para ello, deberá recurrir a todo tipo de portales, inventos, webs, modas, ocurrencias, etc. Podrá hacer una clase con un weblog, o elaborarla a partir de videos de YouTube, de presentaciones de SlideShare, a través de grupos y redes fidelizadas de Facebook o MySpace o podrá convertirlas en descargables en podcast o cualquier otra forma de hibridación formal en la que su voz sirva para dar coherencia y criterio a muchas otras voces y fuentes de diversa procedencia. Voces y fuentes disponibles también, originalmente, para los alumnos, accesibles, pero que adquieren su sentido gracias a la figura del profesor.
Durante siglos, el profesor ha actuado como una especie de director de orquesta. Sólo él disponía de la partitura y del acceso a los instrumentos. Según su criterio, hacía sonar de una forma u otra la melodía del conocimento, para que su audiencia, capacitada solamente para seguir la canalización del profesor, pasiva y sumisa, escuchara y se dejara ilustrar por su composición o participara, en momentos concretos, usando algún instrumento concreto ofrecido por el profesor y bajo su supervisión. Este esquema se ha acabado. Se ha abierto. Se ha desmonopolizado. La audiencia ni está quieta ni es pasiva. Al contrario: corre el riesgo de aburrirse. Tiene tantos instrumentos a su disposición como el propio profesor y es capaz de hacer ruido con ellos. Sin embargo, le resulta muy difícil elaborar con todo ello melodías coherentes y maduras. Ahí es donde surge la auténtica necesidad y función del profesor, en la era digital de la desmesurada abundancia informativa.
El nuevo profesor no tiene más remedio que abandonar el púlpito y convertirse en un DJ (disk-jockey). Aprender a tomar de aquí y de allá para construir, de esta forma, nuevas melodías con más sentido, con nuevas coherencias. Ante la extensísima cantidad de posibles fuentes de información que existen hoy en día, la nueva responsabilidad del profesor consiste en elaborar narraciones y composiciones relevantes para su alumnado. Las nuevas clases, las nuevas conferencias, tomarán la forma de un patchwork heterogéneo, de diversas fuentes, formatos y procedencias. El modelo jerárquico dentro del aula y en el sistema educativo continúa teniendo todo el sentido del mundo, pero no podrá sustentarse en el hecho de disponer un volumen mayor de información sino, por encima de todo, por tener el criterio necesario para discernir cuál es la relevante, cuál marca la diferencia y cuál es el mensaje y los valores necesarios para la formación de los alumnos. Aquí encontraremos la nueva misión del (DJ) Profesor.
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La versión en español de este artículo ha sido preparada en febrero de 2007 para su publicación en la revista electrónica Razón y Palabra, para su número 60.
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June 7th, 2007En_Español, entrevistesAl marc de la 8a Convenció de la Media Ecology Association, vàrem anar al Canal 22 de la tele mexicana, a continuar una conversa que hagués pogut tenir lloc en qualsevol altre racó. O no… Dentro vídeo…
Primera part
Segona part
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May 23rd, 2007CiberSocietat, Diari d'Eivissa, En_Español, Pitiüses mon amour, Política i polítiques, web 2.0La inminente cita electoral del próximo 27 será, en las Pitiüses, la primera que venga marcada por un recurso significativo a los medios digitales. Internet, en su progresiva penetración en muchos aspectos de nuestra vida, también está modificando las maneras de hacer política y de hacer campaña. Esta nueva necesidad electoral se ha resuelto de maneras diversas por parte de las distintas fuerzas políticas en liza. Los cerebros de campaña de los partidos han comenzado a aplicar en Ibiza estrategias innovadoras como el marketing viral y se ha recurrido a internet para difundir bulos o vídeos que no tendrían hueco en una campaña convencional.
Las islas han vivido una legislatura marcada, entre otras cosas, por la irrupción del movimiento antiautopista. Uno de sus principales factores de notoriedad y éxito ha sido su capacidad informativa y movilizadora. Sin disponer de ninguna plataforma mediática, cadena de televisión o radio propias, han conseguido alimentar una corriente de opinión crítica y plural sin precedentes en nuestras islas. Y lo han hecho también en internet. Quizás por eso, en estas elecciones, los esfuerzos de los partidos políticos por aprovechar el espacio de Internet sean muchísimo más notorios que en ocasiones anteriores y podemos llegar a hablar de la primera campaña “electrónica” de las Pitiüses.
Los partidos políticos contendientes iniciaron a principios de año sus respectivas estrategias para ganar sus votos, también, en el ciberespacio. En los últimos meses hemos asistido a la presentación de las páginas web de la mayoría de los principales candidatos a nuestras elecciones locales, insulares y autonómicas. El colofón de esta carrera, sin duda, han sido los paseos de algunos de ellos en el mundo sintético de Second Life (http://www.secondlife.com), en unas operaciones que tenían mucho más de propagandística y simbólico, que otra cosa. Lurdes Costa, Joan Rubio e incluso Virtudes Marí han seguido la senda iniciada algunos días antes por Gaspar Llamazares, creándose un “avatar” (una representación gráfica de sí mismos) con el que hacer campaña allende los cables.
Sin embargo, más allá de este recurso anecdótico, la campaña electrónica pitiusa tiene otras paradas interesantes. No se trata sólo de ver cómo los candidatos han sabido aprovechar este nuevo medio de comunicación/propaganda, sino que sus propias páginas web son un ejemplo de cual es su sensibilidad real en lo relativo a un área cada vez más importante de actuación y de gobierno, como son las nuevas tecnologías.
Los candidatos del Partido Popular de Eivissa y Formentera, a tenor de lo que se ve en el ciberespacio, son cuatro y van cada uno por su cuenta: Pere Palau, Virtudes Marí, Vicent Marí y Juanma Costa. No hay ni rastro electrónico de los demás candidatos a las alcaldías, así como una sorprendente desatención a la web del partido, www.ppibizayformentera.org, “en construcción” desde el año 2002.
Las páginas web dedicadas a Palau y Virtudes Marí son bastante llamativas. El partido ha optado por dos webs prácticamente idénticas, con un gran protagonismo de los rostros de los candidatos. El partido adquirió a principios de año los nombres de dominio dedicados a cada uno de ellos (www.perepalau.es y www.virtudesmari.es), para conseguir personalizar sus campañas y transmitir mejor la dimensión humana de ambos.
Sin embargo, la realización de las dos webs es bastante irregular. Abundan los errores ortográficos y tipográficos, las fotografías e imágenes están editadas con poca pericia y distorsionan la fisonomía de los candidatos. El aspecto general es, para un usuario habitual de internet, visiblemente descuidado. Por otro lado, a pesar de algunos detalles en catalán, la web es prácticamente monolingüe en castellano.
Otra cosa es la del candidato a la alcaldía de Santa Eulària, Vicent Marí.(www.vicentmari.com). Creada unos meses después, es, con diferencia, la mejor ejecutada y la que muestra una mayor creatividad y calidad publicitaria. Concebida como un gran folleto electoral, prescinde de dar noticias y se centra en la promoción de la imagen y el perfil del candidato. Además de las seis (!) lenguas en que se puede visitar, íntegramente, la web, destaca el calor personal y familiar que desprende la web, alejándose de los modelos de comunicación impersonal que han seguido los otros candidatos.
La web de Juan Manuel Costa (www.juanmacosta.es), candidato por Formentera se sitúa a medio camino entre un modelo y otro. Más efectiva que las de Palau y Virtudes Marí, tiene, sin embargo, secciones por terminar y la agenda sin actualizar. Resulta curioso comprobar que sólo tiene versión en catalán, algo que probablemente inquietaría a algún dirigente de la calle Génova.
El caso de la coalición Partido Socialista y Eivissa pel Canvi es bastante diferente. En www.psoe-eivissa.org se ha optado por dar a conocer a los candidatos y al partido de una manera más colectiva. En lugar de invertir en comprar dominios personales, creando webs saturadas de la imagen promocional del candidato, han seguido una táctica sensiblemente diferente: la candidatura al Consell, así como cada uno de los municipios tienen una sección propia dentro de la web, en la que se pueden seguir las novedades más importantes de los candidatos y sus programas. Sin embargo, lo que se respira es, sobretodo, una idea de colectivo.
Lo más destacable de esta web es el intento –porque en ocasiones no pasa de ser un intento- de acercar la voz y la palabra directa de los candidatos a los lectores e internautas. El método más eficaz para ello es un pequeño espacio de weblog, integrado dentro de la web general, donde los candidatos pueden escribir directamente sus opiniones y propuestas. A través de estos weblogs hermanados, los candidatos pueden exponer sus ideas de forma directa y responder a las opiniones de la ciudadanía.
Sin embargo, a pesar de estas buenas intenciones, la página web tampoco es un ejemplo de funcionalidad ni de buena gestión. Las noticias no se actualizan con la suficiente frecuencia y algunas secciones municipales están bastante descuidadas. Los espacios de los blogs de los candidatos son irregulares: Xico Tarrés sólo tiene tres mensajes o posts, bastante anticuados. Lurdes Costa tiene cinco, e incluso ha contestado puntualmente alguno de los mensajes, como Laura Carrascosa. Sin embargo, los candidatos por Sant Josep, Sant Joan y Formentera sólo colgaron un primer post hace tiempo y no ha habido ningún seguimiento por su parte. Mención aparte merece el anunciado, aunque inexistente, blog del candidato por Santa Eulària, José Luis Pardo.
En conjunto, las candidaturas del PSOE-ExC se enfocan desde un punto de vista grupal que las refuerza, pero donde se diluye el factor personal, tan importante en unas elecciones locales. A cambio, han intentado acercar la voz y la opinión de los candidatos a los internautas. Esta labor viene respaldada por el portal www.eivissapelcanvi.org de funcionamiento mucho más dinámico y efectivo, que complementa informativamente las candidaturas de la coalición y que mantiene el vínculo activo con los colectivos cívicos que originaron la creación de ExC.
Hay otros partidos cuya existencia es más virtual que real, como la ultraderechista Democracia Nacional (www.democracianacional.org), cuya campaña se puede seguir casi esclusivamente en la red. Todo lo contrario que Union Cívica (www.unioncivica.es), la veterana formación españolista que hace meses que no revisa los contenidos de su dominio, con un diseño muy anticuado y que, además, asalta al internauta con publicidad no solicitada. Algo más viva está la web del Grupo Verde Europeo (www.grupoverdeeuropeo.com), que se actualiza semanalmente aunque no permite conocer la agenda de sus candidatos.
Finalmente, también hay que destacar la importante presencia y el sorprendente dinamismo del portal www.eivissaconfidencial.com, una auténtica rara avis en la sociedad y entre los internautas pitiusos. Al otro lado, y encabezadas por unas gaviotas tan pixeladas como poco sutiles, el blog ibizaliberal.blogspot.com ha querido contrarrestar la influencia de Eivissa Confidencial, aunque con menor impacto y sin permitir la participación de los internautas. Son los mejores ejemplos para demostrar que las formas de informar y de opinar políticamente han cambiado mucho en los últimos tiempos. Hasta qué punto eso tendrá una incidencia en las urnas, el próximo 27 de mayo, está por ver.
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La versió original, més reduïda, d’aquest article, es va publicar al Diario de Ibiza el dia 22 de Maig de 2007, amb la col·laboració de n’Alberto Ferrer
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January 22nd, 2007CiberSocietat, En_Español, Observatori de la CiberSocietat, entrevistes, web 2.0
Aprofitant el rebuf del III congrés de l’OCS, el gran amic JuanRo Mascardi, que ja va fer de congressista, va decidir enviar-me quatre o cinc preguntes per a publicar una entrevista al portal argentí de blocs (potrero de weblogs) més conegut, Dialógica. Com que vaig columpiar-me per contestar, la cosa ha trigat a sortir, però ara que ja està en línia, ho comento aquí.L’entrevista l’ha encapçalat en JuanRo així: “El ciberespacio es un terreno extremadamente fértil”. Entrevista con el antropólogo Joan Mayans. La resta de l’entrevista, la copio aquí sota. L’article original és en aquest enllaç.
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Cuando el jurado del programa de becas Intercampus de la AECI otorgó una plaza en 1996 a Joan Mayans -incipiente alumno de Antropología de la Universidad de Barcelona- para que profundice sus estudios en Rosario, Argentina; tal vez nunca imaginaron que éste joven nacido en Ibiza sería uno de los pioneros en la investigación acerca del impacto social de Internet en la relaciones humanas.
En diez años la Red creció, mutó, cambió y nos cambió. Diez años después, desde Rosario Dialógica se contactó con Joan Mayans, autor del libro de vanguardia “Género Chat. O cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio” para hablar acerca del III Congreso ONLINE del Observatorio para la Ciber Sociedad que se desarrolló a fines del año pasado.¿Qué conclusiones saca acerca del Congreso? ¿Por qué este año se buscaron los ejes Conocimiento Abierto – Sociedad Libre?
Hay diversos tipos de conclusiones. Organizativas, numéricas, de impacto… Quizá las más relevantes sean las que tienen que ver con el contenido y con el impacto cualitativo, esas que se condensan en el título del congreso, “Conocimiento Abierto, Sociedad Libre”. Tal y como se explica en diversos lugares del congreso, más que un título, queríamos plantear una proposición, una ecuación, una provocación. Una hipótesis que trabaja a partir de la asunción de que si nos dotamos de espacios, herramientas y filosofías más abiertas de acceso y creación del conocimiento, las repercusiones globales que se deriven de ello serán muy importantes y funcionarán en la dirección de dar más posibilidades, más criterio de elección, más poder de decisión… en definitiva, servirán para construir o para afianzar sociedades más “libres”.
Las conclusiones que sacamos ante este planteamiento no son, todavía, sólidas. Estamos en pleno proceso de recogida de evaluaciones y lecturas de conjunto y estamos preparando una publicación que sirva de colofón al congreso y a este capítulo del debate. De momento, nos quedamos con la certeza de que, realmente, la respuesta que ha recibido la propuesta ha sido cuantitativa y cualitativamente espectacular. Tanto la difusión del congreso como sus resonancias en multitud de espacios nos indican que la ecuación era y es completamente pertinente. Gracias al congreso, incluso los que abogábamos por un tipo de planteamiento como este, de naturaleza relativamente “combativa”, nos hemos visto sorprendidos por un gran nivel de consenso, entre los participantes, sobre la relevancia del tema. Y, a la vez, se ha puesto en cuestión, se ha analizado y se ha criticado el modelo “libre” de conocimiento.
En algunas de sus opiniones ha hablado acerca de la “vuelta a lo local” en términos de las relaciones establecidas a través de la red. ¿Este marco se ha dado en el último congreso? ¿Existieron rasgos vinculados a las identidades regionales?
La Red, así, en mayúsculas, es una estructura global infinita construida a base de localidades. Lo local, lo pequeño, lo conocido y asequible son el fundamento básico de cualquier estructura social electrónica. Nuestro congreso, de alcance global, con participantes de medio mundo y de toda América Latina, es una gran batidora de relaciones. A lo largo de todo el congreso y la fase previa, los meses anteriores, se van construyendo localidades, centralidades que se van solidificando con el paso de los días y de las comunicaciones. Lo que ocurre es que lo local está cambiando de significado. Experiencias como MySpace o Second Life están sirviendo para que mucha gente pueda, por fin visualizar, lo que algunos sociólogos, antropólogos y filósofos llevaban tiempo anunciando. Nuevos barrios, nuevas localidades, nuevas familiaridades hechas a partir de retazos de conversaciones electrónicas, que se van cosiendo y confundiendo, poco a poco, con el resto de nuestras relaciones sociales, siempre situadas, siempre localizadas.
Si hablamos, por otro lado, de las regiones en un sentido “tradicional” del término, sí que tuvieron presencia. Aproximaciones regionales, locales o incluso nacionales, sirven para entender mejor un fenómeno que, con toda probabilidad, tenga muchas similitudes con otros lugares del mundo. Además, determinadas comunidades lingüísticas, nacionales o regiones suelen tener mucha más presencia en las convocatorias del Congreso.
Este fenómeno se retroalimenta, ya que, por ejemplo, los congresistas peruanos están sobre-representados (comparado con su peso demográfico y sus cifras de penetración de Internet) desde el primer congreso del OCS. Si en aquella primera experiencia, el resultado fue satisfactorio, su estructura de red inmediata y local se refuerza y terminan por incrementar su presencia en la siguiente edición, como ocurrió en la segunda edición, en 2004, y como ha vuelto a ocurrir ahora. Algo similar ha ocurrido también con los congresistas procedentes del Brasil: en la edición de 2004 apostamos por enfatizar el multilingüismo del congreso, incluyendo el portugués como una de las lengua “propias” del congreso. El resultado lo hemos podido observar ahora, cuando Brasil se ha convertido en el segundo lugar de procedencia de congresistas, pasando de poco más de un 9% a casi un 20% de los participantes. Cada región y cada comunidad tiene sus propias dinámicas de grupo, también dentro de una convocatoria concreta como este congreso.¿Qué ha cambiado desde la publicación de su libro GENERO CHAT y qué perspectivas de cambio pueden existir o se pueden avizorar en las relaciones interpersonales a través de la red?
Uffff… Algunos dirían que ha cambiado muchísimo. Y otros dirían que no ha cambiado absolutamente nada, no sólo en los últimos 4 o 5 años, sino en los últimos 800 o 1000, que la red no ha hecho nada que, ni como individuos ni como grupos, no hiciéramos antes. Desde luego, aparecen nuevas aplicaciones, nuevos “fenómenos”. Por ejemplo, llama mucho la atención un fenómeno como el que está representando últimamente Second Life: su modelo de interacción ya era posible hace algunos años e incluso recuerdo haber estado estudiando algo muy similar en 1998. Y sin embargo, el producto ha triunfado 7 u 8 años después. Otro fenómeno disruptor de grandísima fuerza es la proliferación de los weblogs personales como sedes multi-nodales de comunidades flotantes.
Sin embargo, a pesar de las novedades y la sucesión de nuevos productos ‘de moda’, es muy posible que las “reglas” y “usos” fundamentales de lo cibersocial, no hayan variado sensiblemente desde su primera popularización.Se habla por este tiempo demasiado de los fenómenos de “Web 2.0″ ¿Qué reflexión le merecen? ¿Que relevancia social poseen?
En el tema de la web 2.0 soy tremendamente ignorante. No sé muy bien si por “web 2.0″ nos referimos a algo en concreto, a una tecnología determinada, a unas estructuras diferentes o bien, como me parece, se trata de un “desideratum” que lo que hace, en definitiva, es apelar a las características originales de Internet, tal y como fueron imaginadas por sus primeros “apóstoles divulgadores”. Si por “web 2.0″ se quiere decir, en definitiva, estructuras y modelos web mucho más participativos, interactivos; lenguajes de programación y diseño que se estructuran limpiamente para separar programación, diseño y contenido, para permitir el acceso competente a todo tipo de usuarios sin conocimientos técnicos avanzados; lenguajes y herramientas bien estructuradas y catalogadas, optimizados para su integración y correcta interpretación por parte de buscadores y agregadores de información… Si quiere decir todo eso, la “web 2.0″ se parece tremendamente a la “web 0.1″ o como queramos llamar a los proyectos y barruntos fundadores de Internet como herramienta de “extensión de la inteligencia humana” (como se escribió en los años 60).
La relevancia social del asunto es, en sintonía con el párrafo anterior, relativa. Por un lado, los propósitos del ‘desideratum web 2.0′ son socialmente relevantes, porque permiten que una persona sin conocimientos de programación ni infrastructura informática avanzada pueda disponer de un weblog, por ejemplo. Sin embargo, lo realmente relevante está presente en la misma estructura de Internet. En cualquier caso, como te decía al principio, soy bastante ignorante de lo que significa, realmente, “web 2.0″.Teniendo en cuenta su perfil profesional de antropólogo e historiador ¿Cuándo se sintió atraído con la complejidad y las potencialidades de la Red?
Desde luego, eso ocurrió mucho más como antropólogo que como historiador. Desde el punto de vista antropológico, Internet y el ciberespacio son un terreno extremadamente fértil, como se ha demostrado en los últimos años. Mirar lo social a través del espejo de la Red no es sólo un “caso etnográfico” tan relevante como cualquier otro, sino que permite elaborar reflexiones de tipo antropológico realmente interesantes. La Red en sí misma ya supone un desafío temático mayúsculo para cualquier investigador social. En mi caso concreto, la elección de este tema de investigación es una mezcla de oportunismo, un interés y una proximidad especial hacia la informática, algunos viajes por el mundo que me descubrían nuevas formas y usos de la tecnología.
Usted estuvo en Rosario, Argentina realizando una beca de estudios en el ’96. ¿Por aquellos años ya pensaba investigar y desarrollar su trabajo en torno a la Red? ¿Qué recuerdos tiene de la ciudad del Rosario de la década pasada?
Por suerte, he mantenido viva mi relación con Rosario, a través de grandes amigos que me han ayudado a ir viviendo la evolución y las transformaciones de la ciudad a lo largo de los últimos diez años. Mis recuerdos son intensos y espero poder seguir avivándolos en próximas visitas. Por aquel entonces, aún como estudiante de grado universitario, no tenía definido -ni sospechaba- hacia dónde dirigiría una eventual investigación doctoral. Mi beca se centró en dos ramas temáticas concretas de la antropología, la antropología política y la transmisión cultural. Sin embargo, siempre me llamó muchísimo la atención el bullicio y la intensa vida social urbana que se podía ver en cualquier rincón de la ciudad, ya fuera el microcentro o las afueras. Ese dinamismo urbano, la observación de las ciudades y de lo urbano y en las ciudades fue, en realidad, mi base metodológica y uno de los fundamentos teóricos que me llevaron a estudiar las redes sociales electrónicas. Para mí, internet siempre supuso una forma acelerada y ‘sui generis’ de vida urbana, de hiper-urbanidad. Por ello, viajar y vivir ciudades con vida social intensa, en la calle, en los espacios públicos, siempre sirvió de inspiración.
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August 3rd, 2006CiberSocietat, En_Español, Llocs, Observatori de la CiberSocietat, entrevistesDurant els meus dies a Mèxic per al Col·loqui sobre noves tendències en Antropologia, vaig aprofitar per a conèixer, finalment i després de quatre anys de mails i més mails, al professor del Tecnológico de Monterrey Octavio Islas. L’Octavio (que porta el bloc La Coctelera) és un dels més notoris i reconeguts professors i investigadors mexicans en l’àmbit de la cibercultura i juntament amb la seva dona, la bilbaina Amaia Arribas, porten molt temps vinculats a l’Observatori de la CiberSocietat. Em van pasejar, convidar i mostrar racons excepcionals de la ciutat de Mèxic i, en una cafeteria, van gravar una conversa que després van convertir en aquesta entrevista. L’entrevista va publicar-se al diari Mexicà Nuevo Excelsior i la referència directa de l’entrevista, mentre es mantingui, és aquesta.
Copio i enganxo aquí el contingut de l’entrevista, que, per a major glòria del periodisme, va portar per títol “El vigilante de la cibersociedad”… Toma ya!
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Font: Nuevo Excelsior, 3 d’agost de 2006. L’entrevista va ser el dilluns 24 de juliol, en un bar de compte de fades…
El vigilante de la cibersociedad
Por Amaia Arribas Urrutia
El Observatorio para la Cibersociedad (http://www.cibersociedad.net) es un escenario de encuentro, discusión y publicación de investigaciones sobre los diversos aspectos sociales que las nuevas tecnologías están generando.
El Observatorio abarca las diversas disciplinas de las ciencias humanas y sociales, siendo su punto de encuentro lo cibersocial. Desde este Observatorio, realizado desde Barcelona, España, se pretende estimular la curiosidad sobre el ciberespacio, entendido como un fenómeno socio-cultural, no exclusivamente tecnológico.
Su máximo responsable, Joan Mayans, autor del libro Cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio, platicó con Excélsior en su más reciente visita a México, y adelantó detalles del III Congreso online que celebrarán en noviembre.
—¿Cómo nació el Observatorio para la Cibersociedad?
—En el año 2000 estaba realizando la tesis doctoral en antropología sobre la etnografía de los chats como espacio socio-urbano, de relación social. Pero en mi facultad no encontré a nadie para intercambiar ideas, y no me refiero sólo a investigadores relacionados con la disciplina, sino con otras carreras que estuvieran estudiando temáticas similares. Entonces se me ocurrió abrir un espacio en línea para comunicarme con otras personas con las mismas inquietudes.
—La iniciativa se ha extendido a otras disciplinas….
—Sí, efectivamente, incluso la etnografía tiene una representación mayor que la que tiene en el mundo académico “real”. Ahora sobre todo se puede encontrar trabajos de gran rigor metodológico de sociología, política, educación y la cibercultura que es transversal y lo atraviesa todo. Cada vez se ha hecho más pluridisciplinar.
—¿El observatorio está ligado a alguna institución?
—No, afortunadamente no es de nadie, y esa la gran ventaja. Somos una asociación sin ánimo de lucro que tiene actualmente seis socios, que son los que realmente lo representan legalmente. Luego están unos ocho mil inscritos que son los auténticos usuarios de este espacio. Hemos sobrevivido gracias a las subvenciones, pero buscaremos la forma de tener más estabilidad, sin comprometer nuestra independencia.
—Hacen un congreso totalmente online…
—Sí, creamos un formato de congreso diferente. Nuestra red inicial estaba formada por unas treinta personas, y unas trescientas personas que recibían el boletín y eran usuarias del Observatorio. Se abrieron nuevas temáticas y se acordó una línea editorial. La dinámica y el ritmo de trabajo se parecían a la de un congreso tradicional en el sentido de que había un contenido central y aproximaciones diferentes.
—¿Cuáles han sido las temáticas de los anteriores congresos?
—En el 2002 la temática fue cultura y política en el ciberespacio, para hacer ver al mundo de las ciencias sociales en general que su campo de estudio era internet, no el de los ingenieros necesariamente. Su carga semántica estaba en internet ya que ahí hay personas y por lo tanto hay cultura, luchas, y por lo tanto, política. Se logró llamar la atención de que internet es sociocéntrico, no tecnocéntrico. En 2004, el tema fue la sociedad del conocimiento vinculado a las tecnologías de la comunicación, donde hay discursos institucionales convertidos en ocasiones en pancartas políticas, discursos comerciales convertidos en espacio de consumo, y un discursos comercial-académico que deseaban subirse al carro de la sociedad del conocimiento como producto de mercado.
—¿Qué tiene de novedoso?
—Congresos virtuales hay muchos, pero metodológicamente no aportan nada. Cuelgan las ponencias en pdf y ponen a disposición de los usuarios herramientas para abrir un debate. Como herramienta puede funcionar para abrir un espacio académico. Lo que nosotros hicimos fue crear un concepto, y haber trabajado un modelo. Y le damos una sede electrónica diferente cada vez, así como funcionalidades que tiene un portal de contenidos, con el objetivo de crear una identidad corporativa, de continuidad.
—¿Cuál es la temática?
—El título es “Conocimiento abierto, sociedad libre”. Una de las temáticas estará relacionado con las licencias libres, los contenidos libres estándares, el software libre, que están entrando cada vez más como un discurso menos técnico e informático, cada vez más social. El fenómeno del uso o instalación del software libre en Brasil es un ejemplo de lo que puede ser: una política y un agente económico. Nos preguntamos si es verdad que estamos avanzando hacia sistemas más abiertos de generación y transmisión del conocimiento. Ello nos llevará a una sociedad con más libertad de creación, de elección, de competencia.
*Prof. investig. del Dpto Comunicación. Coordinadora del Diplomado en Comunicación Empresarial Estratégica Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México

